EL ESTUDIANTE AUTÓNOMO Y AUTORREGULADO

El aprendizaje autónomo es la facultad que tenemos las personas para dirigir, controlar, regular y evaluar nuestra forma de aprender mejor con ayuda de estrategias de aprendizaje para poder lograr ese objetivo.
Para que los estudiantes logren aprender de forma autónoma es necesario que se les inculque las estrategias de aprendizaje y concientizarlos de la forma en que aprenden. Para lograr que los estudiantes sean autónomos, se deben proponer objetivos sobre el aprendizaje en el plan de estudio y los docentes se deben de preparar para el desarrollo de una enseñanza estratégica.

En la práctica educativa existen conflictos entre que los estudiantes elijan sus propios objetivos y estrategias para su aprendizaje o el control estricto del profesor al proponer su estrategia para el aprendizaje autónomo, en mi opinión es más accesible que los estudiantes propongas sus estrategias porque para ellos será más fácil aprender ya que es de la manera en la que mejor se adaptan, sin embargo se podrían tomar las estrategias tanto del profesor como de los estudiantes y convertirlo en una sola y mejor porque ambas partes estarían cómodas.
Para algunos profesores la autonomía consiste en delegar la responsabilidad del aprendizaje a los estudiantes sobre cargándolos de tareas planificadas, este método no es muy efectivo ya que los estudiantes se saturan de tantas tareas que estarán tan apresurados por terminarlas que no le dan la suficiente importancia en cuestión de que se les quede guardada información de lo que están haciendo.
Para lograr desarrollar autonomía en el aprendizaje, se deben cambiar los roles tradicionales, de una actitud receptiva, pasiva, de consumo aun papel activo en la toma de decisiones y en la planificación del aprendizaje. Este método es muy efectivo porque para algunos estudiantes aprenden de mejor manera cuando la clase es didáctica, se queda guardada más información por cuestión de los ejemplos que se utilizan en ese momento.
Para que los estudiantes puedan avanzar hacia el aprendizaje autónomo, se deben diseñar prácticas educativas con diversidad de estrategias que se adecuen a los diferentes estilos de aprendizajes de los estudiantes. Se tienen que desarrollar métodos donde los estudiantes se adapten al protagonismo y con esto les permita ejercer un proceso interior, propio y activo a través de preguntas que les ayuden a reconstruir su conocimiento.

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